Las mejores posturas del
Tantra Vinyasa Yoga

En una práctica de Tantra Vinyasa Yoga no deseas llegar más lejos en una asana. Lo que deseas es percibir lo que sucede en tu cuerpo mientras te mueves. Las mejores posturas del Tantra Vinyasa Yoga te permiten integrar respiración, atención y alineación sin violentar el ritmo personal. En  el Tantra Vinyasa la respiración es el verdadero conductor de tu práctica. Tu respiración no va “correteando”  a los movimientos, la respiración marca el ritmo de tu práctica. 

En el Tantra Clásico, el cuerpo no es un obstáculo para la vida espiritual. Es un territorio de presencia, sensibilidad y transformación. Por ello, el Tantra Vinyasa Yoga utiliza la secuencia de posturas como una vía para despertar la conciencia corporal y sostener una relación más íntima con la respiración, el centro y la energía vital. Es importante aclarar que en el Tantra Clásico ni las posturas de yoga, ni la Vinyasa existían. Han sido una adición a la práctica que puede ser de mucha utilidad para entrar en Estados Expandidos de Conciencia. 

Qué distingue a una postura en Tantra Vinyasa

Las posturas de este enfoque pueden coincidir exteriormente con asanas conocidas del hatha yoga. La diferencia está en la intención, el modo de enlazarlas y la cualidad de atención que se cultiva.  Una postura adquiere sentido dentro de una progresión. El apoyo de los pies, la estabilidad de la pelvis, la dirección de la columna y el flujo respiratorio preparan el sistema nervioso para entrar en una experiencia más consciente. La respiración no acompaña el movimiento como un detalle secundario: lo organiza y le da profundidad.

Cómo elegir las mejores posturas Tantra Vinyasa

No existe una única selección válida para todas las personas. Quien comienza puede necesitar secuencias sencillas que desarrollen movilidad y confianza; una persona con experiencia quizá esté preparada para explorar permanencias, transiciones y extensiones más intensas. Las necesidades también cambian en casos de lesiones, embarazo, hipertensión, problemas de rodilla o sensibilidad lumbar.

Una buena selección combina tres cualidades:

  • Estabilidad para habitar el cuerpo con seguridad,
  • Apertura para ampliar la respiración
  • Continuidad para que el movimiento no pierda presencia.

La postura adecuada es aquella en la que puedes respirar de forma estable, sentir tus apoyos y conservar una atención amable.

Tadasana: la verticalidad consciente

Tadasana, o postura de la montaña, parece simple hasta que se practica con atención real. De pie, con los pies separados al ancho de las caderas o juntos según la comodidad, reparte el peso entre talones, base del dedo gordo y base del dedo pequeño. Deja que las rodillas se mantengan suaves, esto hace que el peso del cuerpo descanse en los músculos y no en las articulaciones. La pelvis tiene que hallar una posición neutra.

Esta postura educa la percepción de la verticalidad. Al inhalar, siente el ascenso interno desde las plantas de los pies hasta la coronilla; al exhalar, percibe el descenso y el arraigo. Tadasana es un punto de retorno valioso entre secuencias dinámicas, especialmente para recuperar el eje cuando el impulso de avanzar hace perder calidad.

Marjaryasana y Bitilasana:
movilidad de columna y respiración

La conocida transición conocida como gato-vaca es en realidad una Vinyasa.  Prepara la columna para las flexiones y las extensiones posteriores. Desde cuatro apoyos, coloca las manos bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas. Al inhalar, abre el pecho y permite una extensión gradual; al exhalar, redondea la espalda desde la pelvis hasta la nuca, sin comprimir el cuello.

Más que buscar una curva grande, busca coordinación. Esta pareja de posturas enseña a mover el cuerpo desde la respiración y no desde la prisa. Puede ser especialmente útil al inicio de la práctica o después de muchas horas sentado, cuando la espalda necesita recuperar movilidad sin exigencia.

En el Yantra Yoga o Yoga Tibetano a esta Vinyasa se le añade la retención de la respiración después de inhalar:  Kumbhaka

Después de llegar a la máxima expresión de lapostura de vaca, quédate un momento en retención y detén el movimiento. Comienza el regreso al gato aún con retención de aliento y exhala casi al entrar en la profundidad del gato.  Después reversa la respiración: Inhala en Gato y exhala en vaca, sin olvidar la retención después de inhalar.  Esto es el verdadero Tantra Vinyasa Yoga o el Yantra Yoga Tibetano

Adho Mukha Svanasana:
espacio en todo el cuerpo

Esta postura es una inversión o postura invertida. Cualquier postura donde la cabeza está abajo del corazón se considera una inversión. 

El perro boca abajo integra fuerza en brazos, longitud en la columna y apertura en la cadena posterior. Desde cuatro puntos eleva la cadera hacia arriba y hacia atrás. No es indispensable que los talones lleguen al suelo (¿Cuándo has visto a un perro poner sus talones en el suelo?).
Para muchas personas, mantener las rodillas ligeramente flexionadas permite alargar mejor la espalda.

En Tantra Vinyasa, esta postura puede vivirse como una pausa activa. Las manos enraízan, la pelvis se aleja de las muñecas y la respiración dibuja espacio entre las costillas. Si hay molestia intensa en muñecas, hombros o isquiotibiales, modifica un poco la postura.  

Anjaneyasana:
apertura de caderas con estabilidad

La zancada baja abre los flexores de la cadera, una zona que suele acumular rigidez por el sedentarismo y por patrones corporales de protección. Desde una zancada, baja la rodilla posterior al suelo y mantén la rodilla delantera alineada aproximadamente sobre el tobillo. Eleva el torso solo hasta donde la zona lumbar conserve amplitud.

La clave no está en hundir la pelvis sin control. Activa suavemente el bajo vientre, alarga el coxis hacia el suelo y crea espacio antes de elevar los brazos. Esta postura enseña una lección central: la apertura sostenible nace de una base estable. En una práctica de parejas, también puede invitar a reconocer que vulnerabilidad y sostén no son opuestos.

Virabhadrasana II
presencia y dirección

El guerrero II desarrolla fuerza en las piernas, amplitud pélvica y claridad en la mirada. Con las piernas separadas, flexiona la rodilla delantera siguiendo la dirección de los dedos del pie y extiende los brazos a la altura de los hombros. La pelvis permanece abierta hacia el lateral y la mirada se orienta sobre la mano delantera.

No hace falta bajar más de lo que permite la rodilla. La experiencia profunda aparece al sostener la postura sin endurecer la mandíbula, los hombros ni el entrecejo. Virabhadrasana II es una práctica de determinación tranquila: estar presente, ocupar el propio espacio y conservar sensibilidad al mismo tiempo.

Bhujangasana:
extensión sin colapsar la espalda baja

La cobra es una extensión accesible cuando se construye desde la longitud y no desde la presión. Acostado boca abajo, coloca las manos bajo o ligeramente delante de los hombros. Inhala para alargar el pecho hacia delante y arriba, utilizando la espalda antes que el empuje de los brazos. Mantén los codos flexionados si eso ayuda a proteger la zona lumbar.

Las extensiones posteriores pueden ser muy movilizadoras, pero requieren honestidad. Si la sensación se concentra en compresión lumbar, reduce la altura. El objetivo es expandir el frente del cuerpo, favorecer una respiración amplia y despertar la percepción del eje, no forzar una forma estética.

Paschimottanasana:
volver hacia dentro

La pinza sentada ofrece un contrapunto necesario después de las posturas de pie y las extensiones. Siéntate con las piernas estiradas y eleva la pelvis sobre una manta si la espalda se redondea en exceso. Antes de inclinarte, crece desde la base de la columna. Después, avanza desde las caderas y permite que las manos descansen donde lleguen.

Esta asana no pide conquistar los pies. Pide escuchar el espacio posterior del cuerpo y permitir que la exhalación suavice la resistencia. Para algunas personas, una ligera flexión de rodillas o una correa alrededor de los pies transforma por completo la experiencia.

Balasana y Savasana:
integración, no interrupción

La postura del niño y la relajación final no son un añadido opcional. Balasana permite recoger la atención, soltar la espalda y descansar el sistema nervioso entre momentos de mayor intensidad. Savasana, por su parte, ofrece el tiempo necesario para que el cuerpo asimile la práctica sin tener que hacer nada más.

En quietud pueden aparecer sensaciones físicas, emociones o una respiración distinta. No hace falta interpretarlo todo. Basta con observar sin juicio y regresar a la sensación del cuerpo apoyado en el suelo.

Una secuencia breve para practicar con sentido

Puedes enlazar estas posturas en una sesión de 15 a 20 minutos: comienza con unos minutos de respiración sentada y luego Tadasana; continúa con gato-vaca y perro boca abajo; realiza una zancada baja a cada lado, guerrero II a cada lado y una cobra suave. Cierra con una pinza sentada, Balasana y varios minutos de Savasana.

El ritmo depende de tu experiencia. Si estás empezando, mantén cada postura nueve respiraciones y descansa cuando lo necesites. Si ya tienes una práctica estable, puedes profundizar en las transiciones, sin sacrificar el contacto con la respiración ni la calidad de los apoyos.

La guía adecuada cambia la práctica

Las mejores posturas Tantra Vinyasa Yoga revelan su potencial cuando se aprenden dentro de una enseñanza que comprende anatomía, filosofía, respiración y progresión pedagógica. Una corrección oportuna puede evitar compensaciones; una instrucción clara puede convertir una postura habitual en una experiencia completamente distinta.

En Tantra México, la Formación en Tantra Vinyasa Yoga se aborda desde esta perspectiva: una práctica con raíces filosóficas, estructura técnica y espacio para la experiencia personal. La tradición se respeta no por rigidez, sino porque ofrece un marco para avanzar con discernimiento.

Tu práctica no necesita ser espectacular para ser transformadora. Empieza por habitar una postura con sinceridad, respira sin forzar y deja que el movimiento te enseñe a estar presente antes de pedirte llegar a otro lugar.

Fotos: xuan lan yoga

Pedro Aumkar