Tantra y Sexo

No todo el Tantra es sexo: lo impuro como camino religioso

Hará unos dos años, (2024) deambulando por una sucursal de Gandhi se me atravesó un libro del Dr. Oscar Figueroa: Tantra y Sexo

Lo compré sin haberlo hojeado ni ojeado. Ya había devorado otro libro de Oscar Figueroa. Su interpretación del Vijnana Bhairava Tantra, única traducción del sánscrito al español reconocida dentro de los ámbitos académicos tántricos. 

Tantra y sexo es un libro que contiene un documentado y completo estudio del tantra y su relación con el sexo. Desde sus orígenes, incorporando  traducciones originales del sánscrito de sus fuentes clásicas o tomando otras traducciones reconocidas. Su autor, Dr. Óscar Figueroa, es investigador del Programa Estudios de lo Imaginario de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde imparte cursos de literatura sánscrita y religiones de la India.

Mi visión personal sobre este libro.

Tantra y Sexo es un libro para irlo asimilando poco a poco y retomarlo unos meses o años después. Al igual que me pasó a mí, lo verás con otros ojos. Lo leí por vez primera hace dos años. Hoy lo retomo para escribir este texto. Recupero fragmentos subrayados y que me fueron y siguen siendo cruciales en mi visión del Tantra Clásico.

Antecedentes

El Deseo:

En el hinduismo o religión védica, hay cuatro objetivos o etapas de la existencia humana:

  • Dharma, el deber.
  • Artha, generar riqueza.
  • Kama, placer y deseo.
  • Moksha, liberación espiritual. 

Una vida equilibrada debe de contener y pasar por las cuatro etapas. La creencia de que en la India se promueve la promesa y la espiritualidad por encima de todo lo demás es errónea. El Rig Veda conocida como la Biblia del hinduismo contiene estas etapas por las que tiene que pasar todo ser humano.  La excepción son los renunciantes Sanyassins que se enfocan en el Moksha, renunciando a las otras tres. 

En la misma cultura védica y en especial en la gran obra épica, el Mahabharata, se expone en licencia literaria  que el “deseo” Kama, está por encima del “deber” Dharma. El Mahabharata expone:

Quien carece de deseo no puede desea abundancia material (Artha), quien carece de deseo no puede aspirar al dharma, quien carece de deseo no puede buscar placer. Por lo tanto lo más importante es Kama. Kama es el fundamento, mientras que dharma y artha, dependen de él. Esto  sostiene Bhima, uno de los héroes del Mahabharata. Su inusual arenga culmina con una exhortación a disfrutar el placer, en especial el que procura una mujer. 

La Magia Sexual:

En el Tantra Clásico, La magia amorosa es una base importante de la visión de la sexualidad. La religiosidad tántrica expone una justificación  categórica del deseo que no necesariamente va con las normas védicas. Más bien va a costa suya usando como estrategia el propio conflicto de valores y de ser necesario poniendo en duda el ideal de pureza al extremo de la afrenta y la subversión.  Para el Tantra No Dual  no existe lo bueno o lo malo, lo puro o lo impuro, esas clasificaciones surgen de la mente que juzga, critica o valora.  La conciencia contemplativa, en otras palabras observar, sentir, percibir sin pensar es lo que te conecta con el sentido de la vida tántrica.  

El elemento Femenino:

La madurez de las tradiciones lleva a la aparición de grandes grupos o “familias” practicantes. En ellas hay hombres de todas las castas, desde intocables (la casta más baja) hasta sacerdotes (la más alta). La mujer toma un papel preponderante en la tradición a través de las Yoguinis, las portadoras de conocimiento oral. Las Yoguinis o Dakinis son descritas como creaturas indómitas y febriles, y a la vez sensuales y aterradoras.

Entonces aparece el hombre iniciado tántrico y que es conocido como Vira o héroe. El Vira acude a exponerse a las fuerzas de las yoguinis, pretende dominar dichas fuerzas y así a recibir sus dones (siddhis). Estas prácticas desembocan en el principio más esotérico de la tradición:

La liberación (mukti) los poderes o dones (siddhis) y el disfrute (bhoga) son compatibles entre ellos, por lo que no se requiere renunciar a nada.

En este ritualismo transgresor se incorpora la sexualidad. En resumen, no todo el tantra es sexo, más bien es un rasgo de las fases finales del desarrollo histórico, en el cual el elemento femenino ganó preponderancia, hasta convertirse en el pilar de la práctica. 

El núcleo divino fue representado por una pareja sexualmente activa, facilitando que el lenguaje erótico fuera resignificado desde una perspectiva mágica, ritual contemplativa y soteriológica (en busca de la salvación).

Del Rito Sexual al Sexo Tántrico:

En su esencia misma, el tantra constituye una respuesta al sistema ortodoxo de regulaciones e inhibiciones védicas, incluida la pureza sexual. Esto sucede bajo el postulado de que las categorías puro-impuro no describe cualidades inherentes a las cosas, sino más bien constituyen una proyección de la mente del sujeto que las enuncia.

Hace unos años en un taller escuché al académico español Carlos Pomeda afirmar lo siguiente:

Tráiganme un libro o texto del tantra clásico que diga que el hombre no debe eyacular en el sexo tántrico. Y en efecto, de hecho la eyaculación se concibe como la máxima transgresión tántrica y cuando se llega a ella con pleno control y voluntad se concibe como uno de los poderes adquiridos (siddhis) por el Vira. 

Por una práctica sin inhibiciones:

Abhinavagupta, descendiente de la casta brahmánica y considerado el máximo maestro y autor tántrico afirmó en su obra cumbre, el Tantraloka (la luz de tantra):

La inhibición es el origen del sufrimiento

La inhibición a todos los niveles te hace sufrir, estar incómodo contigo mism@. Si te abstienes de decir algo por inhibición, quien sufre eres tú. Si te abstienes de hacer algo, pasa lo mismo. Abhinava te pide te prepares para vivir sin inhibiciones, siempre desde la emoción de la calma. 

A la fecha, un beso en público es la India es un delito. Se considera una transgresión de las normas sociales. En el año 2007 Richard Gere besó en un evento en la mejilla a una actriz. Se giró una orden de aprehensión por dicho acto. Tuvieron que pasar 15 años para que la orden para Gere y para la actriz fuera desechada. Ambos tuvieron que hacer una disculpa pública. 

Nihsankacara es la práctica sin inhibiciones. En los ritos tántricos se incluían las cinco sustancias prohibidas: Carne de res, pescado, pan fermentado, alcohol y sexo.

El rito sexual representaba la mayor transgresión pues trastocaba directamente la pureza de castas y la observancia de celibato. La expresión más sublime del rito era la ingestión de los fluidos sexuales. 

La Chakrapuja era el máximo rito sexual, en el que las parejas en luna llena practicaban el ritual en grupo. Las mujeres iniciadas se convertían en el vehículo del hombre para llevarlo a volar a planos superiores. Se dice que Abhinavagupta, fue concebido en una puja por sus padres.  Otro nombre con el que se conoce a Abhinava es como: Yoguinibhu o nacido de una Yoguini.   Aunque no se sabe mucho de su madre quien murió cuando Abhinava tenía dos años, posiblemente fue una Yoguini o portadora del conocimiento práctico tántrico (kriya).

De la dicha orgásmica a la absorción.

Con los siglos las pujas tántricas, se transformaron en banquetes nocturnos (Ganapujas) y que se celebraban en ocasiones especiales, por ejemplo la iniciación de un adepto. Estos ritos colectivos reunían a neófitos, a practicantes avanzados y a maestros, todos acompañados de sus respectivas parejas (es un mito que en estas pujas hubiera intercambio  y compartición de parejas) . Los ritos incluían música, danza, poesía; así como las impurezas ya descritas: alcohol, carne, pescado, pan fermentado y sexo. 

El rito sexual comienza a girar ya no solo en torno al consumo de sustancias como medio de renacimiento espiritual. Convierte al placer erótico como la materialización misma de la experiencia transgresora. Este interés dio una visión distinta a la mujer en el rito. La mujer se convierte por derecho propio en una maestra en toda la extensión de la palabra.

El Ritual sexual pasa directo a ser el sexo tántrico, donde por medio de la absorción contemplativa (en otras palabras permanecer en el presente por medio de detener los pensamientos), se busca tener la máxima experiencia de gozo. A la Dakini, Yoguini o Shakti, se le concede el papel primordial energético del acto, mismo al que el hombre no puede acceder sin la participación femenina.

Así, que Viva el Tantra y el Sexo Tántrico

Pedro Aumkar